
La presidenta de México, Claudia Sheinbaum, encabezó la noche del 15 de septiembre su segundo Grito de Independencia desde el balcón central de Palacio Nacional, ante un Zócalo repleto con motivo del 216 aniversario del inicio de la gesta de 1810.
A las 23:00 horas, acompañada de su esposo Jesús María Tarriba y tras recibir la bandera de una escolta integrada únicamente por mujeres, tocó la Campana de Dolores, ondeó el lábaro patrio y lanzó las arengas frente a cerca de 180 mil personas.
En esta edición, Sheinbaum ajustó la lista de nombres históricos. Además de los tradicionales Miguel Hidalgo, José María Morelos, Vicente Guerrero y Guadalupe Victoria, volvió a mencionar a Josefa Ortiz Téllez-Girón, Leona Vicario y Gertrudis Bocanegra. La novedad fue la inclusión de Antonia Nava, conocida como “La Generala”, insurgente que combatió junto a Morelos y Nicolás Bravo y que durante décadas quedó fuera de las arengas oficiales.

La presidenta también recordó a las heroínas anónimas, a los pueblos indígenas y afromexicanos, a las y los migrantes, y a valores como la dignidad del pueblo de México, la libertad, la igualdad, la justicia, la democracia y la soberanía nacional. El acto culminó con tres “¡Viva México!” y la entonación del Himno Nacional.
El cambio respecto al Grito de 2025 —cuando se mencionó a Ignacio Allende y a Manuela Molina “La Capitana”— confirma que Sheinbaum continúa abriendo el protocolo a figuras históricas, especialmente mujeres, que habían permanecido en segundo plano.
Con la incorporación de Antonia Nava, se reivindica la memoria de una mujer que entregó su vida a la causa insurgente y que hoy regresa al centro de la narrativa nacional.