
Zacatlán. – Con fe y esperanza, los peregrinos de la comunidad de Jicolapa emprendieron nuevamente su camino hacia la Basílica de San Juan de los Lagos, en Jalisco, como lo hacen cada año.
La organización de esta peregrinación se realiza con anticipación, involucrando a familias y grupos comunitarios que preparan los elementos que serán ofrecidos al llegar al recinto religioso. Una vez en la basílica, los fieles decoran el altar con manzanas y vinos, símbolos de gratitud, abundancia y celebración.

Este acto no solo representa una expresión de devoción religiosa, sino también una manifestación cultural que fortalece la identidad comunitaria. La caminata, el esfuerzo compartido y la ofrenda final se convierten en un testimonio de unidad y tradición que se transmite de generación en generación.